Escondida entre un grupo de islas situadas entre el Atlántico y el Caribe —y a solo unos cientos de millas de la costa sur de Florida, en Estados Unidos—, Nassau & Paradise Island han dado cobijo a todo tipo de personas a lo largo de los siglos, desde piratas y esclavos liberados hasta quienes burlaban el bloqueo, contrabandistas de ron y amantes fugitivos. Y aunque ahora vivimos tiempos de paz, seguimos atesorando la tradición de que la gente establezca sus propias reglas bajo un cielo soleado.
Puerta de entrada al Nuevo Mundo
La isla bahameña de Guanahani, conocida tradicionalmente como San Salvador, fue el primer lugar del Nuevo Mundo al que llegó Cristóbal Colón. Los habitantes originales de la isla eran los lucayos, descritos por Colón como un pueblo pacífico, hermoso y de gran generosidad.
Aunque Colón reclamó la isla para España, la falta de oro en ella llevó a los españoles a centrarse en otros asentamientos del Caribe. En 1629, Carlos I de Inglaterra reclamó las Carolinas y, de paso, se adueñó también de The Bahamas, un gran gesto que entrelazaría dos de las principales influencias en el desarrollo de las Bahamas: Inglaterra y el sur de Estados Unidos.
La llegada de los piratas
En 1648, William Sayles y sus «Eleutheran Adventurers» (del griego «Eleutheria», que significa «libertad») desembarcaron brevemente en el puerto de Nassau mientras buscaban un lugar donde establecer una colonia puritana. A continuación, navegaron hacia el sur hasta la actual isla de Eleuthera, donde un arrecife llamado «Devil’s Backbone» (la Espina Dorsal del Diablo) hizo naufragar el barco de los «Adventurers» y les designó así su nuevo hogar. Los «Adventurers» que sobrevivieron fueron los primeros colonos ingleses de The Bahamas.
De vuelta en Nassau (fundada inicialmente como Charles Town en 1666 y bautizada como Nassau en 1695), los barcos naufragados se convirtieron en el medio de vida de los colonos menos religiosos de la ciudad. Si el mal tiempo y los mapas deficientes no traían suficiente botín a tierra, los «ciudadanos» de este asentamiento fuera de la ley colocaban luces en los arrecifes para atraer a los barcos hacia su perdición. Aunque el lejano Gobierno inglés no aprobaba esta actividad ilegal, sí dio su visto bueno a los inicios de la piratería.
Durante el siglo XVII, Inglaterra estaba constantemente en guerra y la Marina Real tenía las manos ocupadas, por lo que se concedió una «carta de corso» a los capitanes de barco denominados «corsarios», lo que les permitía atacar barcos enemigos. La piratería se extendió rápidamente, se estableció una «República de los Corsarios» en Nassau y Edward Teach, más conocido como Barbanegra, se autoproclamó magistrado de Nassau. Calico Jack Rackham, Anne Bonney y Mary Read figuraban entre los muchos piratas infames que tenían aquí su base.
Cuando Inglaterra firmó tratados con sus enemigos, los corsarios (que habían sobrepasado con creces los límites de su carta de corso) se convirtieron oficialmente en forajidos. En 1718, su república llegó a su fin cuando Inglaterra envió al gobernador Woodes Rogers a Nassau, armado con tres buques de guerra y el lema «Expulsis Piratis – Resituta Commercia» (Piratas expulsados – Comercio restablecido).
Aunque los piratas hace tiempo que abandonaron nuestras costas, hoy en día los visitantes pueden explorar la Edad de Oro de la Piratería en el Museo de los Pirates of Nassau o tomarse una pinta en Pirate Republic Brewing Company.
Los leales
The Bahamas se convirtieron entonces en una colonia real inglesa y, durante la Revolución Americana, muchos leales huyeron hasta aquí, algunos de ellos trayendo consigo esclavos de las plantaciones de las Carolinas. Pero las plantaciones nunca llegaron a ser un modo de vida próspero en las islas, y en 1807 —cuando el Parlamento inglés prohibió el comercio de esclavos— la Marina Real interceptó muchos barcos negreros con destino a América y los africanos occidentales capturados fueron liberados aquí. El barrio de Over-the-Hill, en Nassau, se fundó inicialmente como asentamiento para los africanos occidentales liberados. Cuando el Parlamento declaró la emancipación general en 1834, aproximadamente tres cuartas partes de la población bahameña procedía de África Occidental.
Durante la Guerra Civil estadounidense, la actividad corsaria experimentó una especie de resurgimiento. Inglaterra y Nassau desafiaron el bloqueo del Norte y continuaron comerciando con los estados del Sur. En la famosa novela sobre la Guerra Civil *Lo que el viento se llevó*, Rhett Butler es un conocido personaje de la vida social de Nassau. Más tarde, durante la Ley Seca, Nassau desafió de nuevo a Estados Unidos y desarrolló un animado negocio de contrabando de licores hacia los puertos del Sur, hasta que el presidente Roosevelt derogó la «desafortunada enmienda».
En la década de 1940, el rey Eduardo VIII renunció al trono para casarse con «la mujer que amo» y se instaló en Nassau. La nueva pareja, conocida como el duque y la duquesa de Windsor, inició aquí una nueva era de glamour y tranquilidad, atrayendo a un número cada vez mayor de visitantes, celebridades y personalidades famosas a nuestras islas.
Independencia
En 1953, el joven político Lynden Pindling, que había crecido en el barrio de Over-the-Hill, en Nassau, fundó el Partido Liberal Progresista, que veinte años más tarde llevó a la nación a votar a favor de la independencia de Inglaterra. Nuestra isla sigue manteniendo fuertes lazos con Inglaterra, ya que ha optado por permanecer dentro de la Commonwealth y declarar lealtad a la Reina. En la Casa de Gobierno de Nassau, residencia oficial del gobernador general, puedes presenciar el cambio de guardia dos veces al mes o, el último viernes de cada mes, disfrutar de un tradicional té de la tarde inglés con la esposa del gobernador. ¡El 10 de julio de 2023 se cumplieron 50 años de independencia de The Bahamas!
Islas de la canción
Las tradiciones musicales de aquí reflejan tanto la influencia de la historia en las islas como un carácter propio y distintivamente nacional. En todas las islas de The Bahamas, la música está profundamente entretejida en el tejido de la vida cotidiana, hasta tal punto que uno de los apodos que se le da a nuestro archipiélago es «las Islas de la Canción».
El blues y los espirituales llegaron desde el sur de Estados Unidos y adquirieron un sabor bahameño, tanto en los coros de las iglesias costeras, donde se cantan espirituales con rimas, como en las guitarras de fabricación casera en manos de intérpretes virtuosos como el legendario Joseph Spence y su contemporáneo Israel Forbes.
El Junkanoo, el goombay y el «rake ‘n’ scrape» incorporan las palmas y los ritmos de percusión de la música de baile de África Occidental. El goombay es una tradición bahameña laica, música bailable llena de historias sobre el amor y otros dramas cotidianos. Las bandas de rake ‘n’ scrape son puramente instrumentales: una sierra de carpintero, un tambor de piel de cabra y un acordeón son los instrumentos tradicionales del rake ‘n’ scrape. Y el «gran baile» del Junkanoo es, por supuesto, el corazón de nuestra celebración nacional anual. Los grupos de baile que compiten —como los Valley Boys, los Music Makers y los Saxons Superstars— se pasan todo el año creando trajes fantásticos y ensayando coreografías elaboradas. Si no puedes estar aquí durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo, hay varios locales que ofrecen actuaciones de «Junkanoo», o bien puedes visitar el Museo Educativo y Cultural del «Junkanoo».
Auténtico bahameño
Dado el trasfondo histórico y multicultural de The Bahamas, no es de extrañar que el inglés bahameño sea una fascinante mezcla de la dicción de la Reina, influencias africanas y jerga isleña. Las palabras que te resultarán extrañas y que oirás en nuestras calles y playas pueden ser vestigios de los primeros asentamientos ingleses (auténtico inglés shakespeariano), ecos de África o jerga local. La «h» suele omitirse en el habla cotidiana («’ouse» en lugar de «house» o «t’anks» en lugar de «thanks»). Aquí te resultará fácil entablar conversación. Los sonidos característicos del habla cotidiana forman parte de la auténtica experiencia bahameña.
Preguntas frecuentes: Historia y cultura de la isla
Nassau fue fundada en 1670 por colonos británicos en la isla de Nueva Providencia.
En un principio se llamaba Charles Town (en honor al rey Carlos II de Inglaterra).
En 1695, tras ser reconstruida a raíz de los ataques españoles, pasó a llamarse Nassau en honor a Guillermo de Orange-Nassau, quien se convirtió en el rey Guillermo III de Inglaterra.
Así pues, Nassau es una ciudad consolidada desde hace más de 350 años, con una rica historia en la que se entremezclan piratas, batallas coloniales y comercio.